Paraíso de ilusiones vanas
donde los corazones no tienen dueño;
lugares aquellos, país de los sueños
donde conviven Apolos y Dianas.

Un sueño recuerdo de noche pasada,
ideas muy locas en sueño yo tuve,
soñé que esa noche el tiempo detuve
y pasé muchas horas con mi amada.

No, no voy a mencionar su nombre.
Si preguntan cuál es la razón,
solo es temor que su corazón
abrigue el corazón de otro hombre.

Contar este sueño es lo que quiero.
Sucedió esta vez como la vez pasada,
pero ahora sucedió en Granada,
lugar hermoso, donde la espero.

Su bella silueta acercarse a mí vi,
pero no se detuvo, siguió de frente,
alcanzarle yo quise, grité ¡detente!
y ella se alejaba más y más de mí.

Continué soñando lo que pesadilla fue,
caminaba incierto, envuelto en neblina,
le llevaba en la mente como una espina
con cuyo dolor a caminar continué.

De repente, ¡oí que me llamaba!
no la veía, le escuchaba en mi mente,
¡oh, creí encontrarme delirante!
¡oía que decía que me amaba!

¡Desperté! Incesantemente le llamé,
no la vi, no le oí, no me esperaba;
volví a mis sueños y ¡ahí estaba!
dijo ¡te amo! y yo en sueños le amé.